Todos los días el padrastro esta con unas ganas de follar a su hermosa hijastra de 18 añitos, una guarrilla rubia que huele a flores su coño. Esa mañana el padre entro a la habitación de su hijastra y comenzó a oler sus bragas sucias de su hija. Entonces la hija entra a la habitación y el padre se esconde en el armario para espiarla, en donde la hija se desnuda ante la mirada escondida de su padrastro. La tentación de poseer ese coñito y ese fresco culito hizo que se abalance sobre su hija, La hijastra también tiene ese deseo y se dejo poseer por su padre que hasta por el culo se lo metió.

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