Padre siempre le gusta visitar a su hija cada noche, pues el  padre le gusta comerle el coño de su hija, que a esa hora está caliente y con un olor muy delicioso, pues la hija se deja chupar el coño  y hasta habla por teléfono mientras su padre le come el coño.  El padre ya extasiado pro comer ese coño, ahora le toca a la hija de chupar esa pinga de su padre donde el padre pone un cara de enfermo al sentir que su hija le chupa la polla.

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