Como todas las noches, esta bella madre le cuenta un cuento a su hijo para que se duerma, pero esta vez el hijo necesita más que un dulce cuento para poder dormir, pues la madre tiene otro método más efectivo en donde sus manos suavemente se dirigen a la polla de su hijo. El jovencito al sentir esas manos suaves en su polla se le puso erecto y más aun cuando sintió esos labios caliente en su polla dura. Esa noche de cuentos termina en follar a su madre.

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