Una noche oscura, donde la luna llena estaba en su máximo esplendor, el abuelo estaba con su linda nieta, pues el tenía un problema y comenzó a contárselo a su nieta, que él hace tiempo no conoce el olor y sabor de la carne, que él no quería morir sin antes sentir otra vez el placer de follar. La nieta la escuchaba atentamente y comenzó a mojarse en su interior y la nieta decidió darle ese ultimó regalo, en donde ella se desnudó y el abuelo al tocar esas tetas comenzó a sentir nuevamente esa sensación. Esa noche el abuelo se volvió un semental y follo en cuatro patas a su nieta y la toda esa leche derramo en su linda boquita que la nieta se lo trago todito.

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